Partes del Conflicto

 LAS PARTES DEL CONFLICTO

Para determinar quiénes son las partes intervinientes en el enunciado conflicto, es necesario fijar con anticipación cual será la noción base o el criterio de identificación utilizado para atribuir a uno o más sujetos la categoría de “partes”. Para ello acudimos al planteamiento realizado por el profesor Torres Laborde, en el que entiende el concepto de partes como aquellas que tienen la capacidad de establecer la intensidad del conflicto y su direccionamiento (Laborde, 1999).

En función de dicho concepto, es preciso señalar que desde las causas que dan origen a dicha controversia, el direccionamiento de las relaciones políticas y la ejecución de operaciones militares y de negociación, el conflicto encuentra como partes al Estado de Israel, que encuentra implícita la noción del pueblo judío, y el pueblo palestino, entendiendo este último como una comunidad árabe que reclama un asentamiento en la zona por haberse establecido en dicho territorio luego de la caída del Imperio romano y por haber construido un pasado cultural y religioso en la disputada región.

Ø  Palestina como Estado soberano.

Conforme a dicha definición, este conflicto parecería a primera vista una confrontación asimétrica[1], ello por cuanto hablamos con certidumbre del Estado de Israel, pero no del “Estado de Palestina”. Y es que la situación de esta comunidad árabe en cuanto a su reconocimiento como Estado y su institucionalización comprende un conjunto de factores y una lucha histórica que aún no llega a su fin. En la actualidad podemos predicar que, si bien Palestina comporta un conjunto de elementos y características que la harían concebir como una comunidad organizada políticamente, no logra alcanzar un criterio definitivo para ser reconocida como Estado. (Touraine, 2001).

Para entender esto último, se es necesario mencionar la teoría creada por Georg Jellinek citada por el profesor Matthias Herdegen en su libro Derecho Internacional Público y tomada como criterio para determinar que siempre y cuando concurran los elementos de poder autónomo, territorio geográficamente determinado y una población, se podría entonces considerar la existencia del Estado (Herdegen, 2018). En el caso objeto de análisis, hay que precisar que dentro de su composición se han presentado dificultades para determinar la existencia del elemento territorial, por la disputa y distintas modificaciones en términos de fronteras que se han realizado en esta zona donde se desarrolla el conflicto, así mismo, muchos se atreven a afirmar que el pueblo Palestino no constituye una nación[2] propiamente dicha, ello por cuanto podría resultar complejo identificar elementos estructurales que componen a la cultura palestina y que naturalmente han sido asociados a otros pueblos árabes como Jordania, Siria e incluso Egipto (Touraine, 2001).

Adicionalmente, en la actualidad podría pensarse que un elemento adicional asociado a la noción de Estado es el reconocimiento internacional de los Estados, ello por cuanto, no podría predicarse la posibilidad de que exista uno aislado, sin conexión diplomática, política y comercial; pues en un mundo globalizado y donde la tecnología es un pilar esencial del relacionamiento no sería posible mantenerse a flote. Así pues, hoy en día aproximadamente 130 Estados reconocen a Palestina como Estado soberano, no obstante, para el genérico de la comunidad internacional en cabeza de la ONU, hoy en día el pueblo Palestino tiene la categoría de Estado Observador. (Nations, 2021).

Ø  Participación de las partes e intereses en juego

Frente a los intereses que motivan a cada una de las partes, es preciso aludir individualmente a cada una de ellas.

En lo que respecta a Israel primero conviene mencionar que en su gran mayoría este Estado está conformado por personas practicantes del Judaísmo. Como se mencionará en el contexto, a finales del siglo XIX se crea una corriente política basada en el Sionismo, que respondía a los abusos sufridos por el pueblo judío en dispersos lugares del mundo. Estos, reclamaban la existencia de un lugar en el globo terráqueo para la creación de un Estado Judío, soberano y regido por la ley de Dios. Aunado a dicho deseo, la relevancia de la región de Palestina y el establecimiento de Israel en dicho territorio está centrado en la búsqueda de reivindicación histórica, esto pues, el pueblo judío fue desplazado en diversas oportunidades, una de ellas, la ejecutada por el Imperio Romano siete décadas después de Cristo y que tuvo como motivación el rechazo a movimientos nacionalistas que propugnaban por el renacimiento del pueblo soberano de Israel (BBC Mundo, 2018).

Otro aspecto clave para determinar los intereses del pueblo israelita proviene de la fuerte vinculación de esta controversia a asuntos religiosos, pues para la tradición judía la llamada “tierra prometida” o “tierra santa” creada por Dios para su pueblo, se encuentra en la región geográfica ubicada entre el Mediterráneo y el valle del rio Jordán.

Por otra parte, en cuanto a Palestina, sus intereses estaban dirigidos en principio a la protección de su territorio que también encuentra sus bases en apartados religiosos y en momentos importantes de su pasado, y es que con la expulsión del pueblo judío y con la posterior caída del imperio romano, el pueblo árabe se asentó sobre la zona que fue llamada por los romanos: Palestina.

Así mismo, es importante destacar que para ambas culturas el territorio en disputa y en especial la ciudad de Jerusalén representan un bastión invaluable pues es considerada para las tres religiones monoteístas como una ciudad sagrada conforme a las enseñanzas de la Torá, la Biblia, y el Corán.

El problema sobre el dominio y control permanente de este territorio ha sido lo que, en principio, ha dificultado la creación de un estado Palestino, y es que dicha región ha sido gobernada y controlada por varios pueblos a lo largo de la historia. Dos demostraciones que ejemplifican dicha aseveración corresponden al dominio que en su momento detentaba el Imperio Otomano o Turco antes de la Primera Guerra Mundial y la administración y control sobre el territorio en el periodo de la postguerra a manos del Reino Unido.

Ø  Importancia de los terceros en el conflicto

En términos del Derecho y de las Relaciones Internacionales, este conflicto ha despertado sin duda alguna muchos sentimientos, intereses e incluso enfrentamientos. El papel de Estados ajenos al conflicto y de las Organizaciones Internacionales ha sido esencial en cuanto a su desarrollo y escalamiento se refiere. En el apartado de este escrito dedicado a precisar el contexto del conflicto lograremos identificar como los aportes del Reino Unido, Francia, Siria, Estados Unidos, Jordania, Egipto y la ONU han conllevado a un conjunto consecuencias importantes que hoy en día retumban en el plano de las relaciones políticas de oriente y occidente y en la premisa fiel de garantizar la paz y la seguridad internacional que muchas organizaciones tienen.



[1] Entiéndase confrontación asimétrica como aquella llevada a cabo entre partes desiguales, o en la cual se constata una diferencia significativa entre los bandos del conflicto.

[2] El concepto de nación ha sido sin lugar a duda un elemento de especial estudio en el marco de la Ciencia Política, la sociología y la Teoría del Estado. Bajo una noción tradicional hace referencia a un término cuya composición es homogénea, ello por cuanto se define a partir de lo “natural, lo dado y los sentimientos de identidad nacidos de las semejanzas históricas, lingüísticas y culturales como expresión de esa fuerza natural” (Cardozo, 2010)


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