SOLUCIÓN

 

PROPOSICIÓN DE SOLUCIONES A LA CONTROVERSIA


En consideración con los hechos planteados respecto a la controversia entre Israel y Palestina, es preciso anotar que por lo pronto no se avistan soluciones pacíficas ni intentos de negociación de las partes. Las pretensiones de Israel de imposición de la zona y las respuestas armadas de los grupos palestinos sitúan esta situación controversial en un plano complejo, en el cual la violencia se ha tomado las calles y hogares de sus habitantes.

Así pues, con miras a ofrecer una solución pacífica, el grupo plantea como recomendación la adopción de las siguientes decisiones:

1.      Definir puntos comunes e intereses similares.

Es necesario que las partes se lean como iguales en la búsqueda de una respuesta a la situación controversial, así pues, identificar intereses comunes, hechos indiscutibles y objetivos similares de ambas partes. Una medida idónea podría ser la definición de fronteras comunes y espacios de tránsito en el territorio de ambos Estados, ello, garantizando que el pasado y tradición de ambos pueblos no se vean mermados por soluciones restrictivas, impositivas o unilaterales, sino acuerdos que fomenten la sana convivencia y propugnen por la tolerancia.

2.      Cesar el enfrentamiento armado.

En este punto, se exhorta a las partes enfrentadas a dejar las armas y concebir soluciones pacíficas, desestimular el crecimiento de colonias israelitas en el territorio de Cisjordania y cesar los desplazamientos que sufren a diario cientos de familias árabes.

Esta recomendación está especialmente dirigida a los enfrentamientos llevados a cabo en la ciudad de Jerusalén y en el sector occidental de la franja de gaza, así pues, se busca establecer mediante el dialogo relaciones amistosas basadas en la cooperación, la integración y el intercambio comercial.

3.      Reconocimiento mutuo.

No hay duda de que una de las situaciones mas controversiales radica en el reconocimiento del Estado de Israel por parte de la comunidad internacional y no del “Estado de Palestina”, así pues, previa fijación de fronteras y de relaciones comerciales y diplomáticas, deben las partes en conflicto reconocerse como Estados soberanos y autónomos, con legislaciones propias y atendiendo a la tradición y pasado cultural de ambos pueblos. Dicho reconocimiento mutuo podría traer consigo el reconocimiento de Palestina e Israel por todos los miembros de la comunidad internacional y el desescalamiento y dilución del conflicto árabe-israelí en su mayor magnitud.

4.      Sobre la ciudad de Jerusalén 

Sobre esta situación especial, las partes deben intentar abordar la controversia sin dejarse llevar por las emociones, sentimientos o concepciones extremas del dogma. Al respecto, se pueden mencionar dos posibles soluciones que podrían dar por terminada la controversia:

  • El establecimiento de la ciudad de Jerusalén como una jurisdicción independiente, administrada por los órganos de la Organización de las Naciones Unidas, en la cual se incentive el turismo, el respeto por las diferencias y la enseñanza de los dogmas judíos, cristianos y musulmanes.
  • Otra posible solución a la controversia podría significar la definición de Jerusalén Oeste como parte del territorio de Israel y capital del Estado y de Jerusalén Este como capital del Estado de Palestina, dejando a la ciudad vieja de Jerusalén como una jurisdicción independiente a ambos pueblos en los términos de la solución anterior, ello por considerar que la ciudad vieja reúne varias de las representaciones religiosas y culturales más importantes para ambas comunidades.

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